Subescritos

Letras para asomarse al borde del abismo y ahogarse en el vacío de la literatura. Lujuria escribiente. Tiniebla de la palabra. Sólo se trata de un espacio para compartir lo que tenemos para decir. Lo que irremediablemente tenemos que gritar y que no puede esperar a ser visto en el soporte noble del papel. Mientras tanto seremos aquí.

My Photo
Name:

Buenos Aires, Argentina 19/07/1979 Reside en Barcelona Teléfono 633 084 759 E-Mail: nahueltajan@hotmail.com FORMACION 09/2011 – Actual C.F.G.S. Escuela de Bellas Artes “Massana”, Barcelona. Estudios cursados: Artes aplicadas al Muro. 03/2005 – 12/2008 Escuela Nacional de Bellas Artes “Manuel Belgrano”, Buenos Aires Maestro Nacional de Dibujo Estudios cursados EXPERIENCIA LABORAL Voluntario de “Cre8 Foundation” http://www.cre8foundation.org/ Profesor de dibujo y pintura (2007-2009) EXPOSICIONES EN BUENOS AIRES “Crack Up”(03/2011) “La Ventana Indiscreta”(01/2011) “Arcoyra”(10–11/2009) “El imaginario cultural”(09-10/2009) EXPOSICIONES EN BARCELONA 03/2013 “La Cervecera Artesana” 10/2012 “Herbari Floral” Colectiva Escuela Massana – Teatro Liceu 10/2012/Permanente “Mural para Rambla San Josep” (gigantografía del trabajo realizado para “Herbari Floral”) “Hotel Eurostar Monumental”(03-04/2012) “Café Salambó”(03-05/2012) “Elephanta”(02/2012) “Electric Bar”(11/2011) “Malverde” (10/2011)

Wednesday, December 08, 2004

La casa

Abro los ojos y veo cómo levantan con una grúa la casa de mi abuelo. Como es de chapa y madera pareciera que va a desarmarse de un momento a otro. Cuelga como un péndulo de la grúa mientras por debajo la van sujetando con largos tablones. Se la llevan de la costa hacia el centro. La imagen es inverosímil, pero real. Aunque no lo haya visto, sé que así fue.
Se disipa. Nuevamente la oscuridad de mi habitación y el sonido ensordecedor de la lluvia en el techo de mi casa, que también es de chapa.
Mi gata, a un costado de mi cama, tiene su cara a diez centímetros de la mía y me mira fijamente. Sus ojos y la pequeña luz roja de la televisión son lo único que puedo ver.
Cierro los párpados hinchados sobre mis ojos ardidos tratando de conciliar nuevamente el sueño, pero una catarata de imágenes me sacude el cuerpo y no me deja.
Son recuerdos, visiones, delirios, deseos...
A pesar de la lluvia el calor es sofocante, pero no puedo abrir las ventanas porque el agua irremediable entra a borbotones. Es tan intensa que siento que llueve sólo sobre mi casa. Desde los costados, desde arriba, desde abajo.
Visualizo mi casa desde afuera como una gran burbuja chorreada, donde el devenir del chaparrón busca cualquier intersticio para adentrarse.Y veo cómo mi casa se estremece bajo mi mirada omnipotente. Como si se hallara desnuda de golpe y agradeciera a la lluvia que interponga su barrera fría y húmeda entre ella y yo.
Me imagino cómo podría trasladarse mi casa en una grúa. De aquí a la costa. Pero es de material. De cemento, y ladrillo, y baldosa. Sólo el techo es de madera y chapa. Las puertas y las ventanas son de metal. No sería posible, pesa mucho. Además está en un primer piso, sostenida por otras dos casas.
Tendría que construir una nueva.
De todos modos sería mejor. No sé qué razones tuvo mi abuelo para trasladar la suya. No serían buenas, esas razones. No era una linda casa. Seguramente no hubiera sido capaz de construir una nueva, distinta. Más cálida, sin ese olor a viejo, a encierro. Sin esas alfombras raídas, gastadas, descoloridas. Tal vez para no tener que vaciarla, porque la mudó tal como estaba, con todo adentro. Para no tener que encontrarse con todos los cachivaches y todo el papelerío juntado y rejuntado durante años inútilmente.
Yo construiría una nueva con ventanas de madera y un techo blanco, de material, porque ahora la lluvia me da miedo. La construiría directamente sobre la arena, sin que tenga que estar sostenida por otras casas, y porque a lo mejor algún día el mar decide llevársela.
Para que no se rompa, sino que se abandone a la fuerza de las olas y navegue. Se convierta en casa-balsa y pueda escaparse.

Tuesday, December 07, 2004

A los nonos...

¿Por qué sonríes tanto cuando me ves? ¿Por qué quieres ser niño cuando estás conmigo? Bendita hipocresía que tan feliz nos haces. Abuelo... ¡pequeño grandulón! Nonito del alma... Payaso que me haces llorar de la risa y me haces reír cuando lloro.

Los años te pegan duro, pero se que puedo compartir eso dolor contigo, por eso es que se alivia, por eso es que nos reímos a carcajadas del tiempo, por eso estando juntos no hay edad, no hay tempestad alguna que pueda quebrar nuestra complicidad. Tu que eres la parte que le falta a nuestros padres y la parte que nuestros amigos carecen. Eres así el complemento de nuestras vidas. Haces lo imposible por rellenar las rendijas, los huecos que adormecen nuestro corazón. Eres el que sin hacer nada lo dices todo, lo das todo, lo puedes todo.
A veces desearía que cumplieras los años para atrás, y encontrarnos a la mitad del camino, y así huir de la mano, salirnos. La vida entera se me pasa frente a los ojos cuando te veo alejarte, poco a poco, cuando la misma vida se aleja de nosotros. Muerdo mis labios, respiro hondo y retomo ofuscado las vías del destino. Es entonces cuando me pregunto qué es la vida...
La vida es esto, lo que hay ¿por qué complicarla? Bueno sería que no haya filósofos que embrutezcan a la espontaneidad. Y lo que hay eres tu, abuelo, tal como eres. Virtud de ti es que hayas cruzado nuestros caminos sin fijarte en las vicisitudes de las distancias temporales.
Esta vida que es una carrera de postas, pasándonosla de mano en mano, haciendo eterna esta carrera, venciendo el tiempo, llevándonos los unos a los otros.
Algún día no estarás más a mi lado, lo se. Se que tarde o temprano ocurrirá. Ese día seremos definitivamente cómplices, no habrá mas planes que cerrar, el gran golpe ya lo habremos dado. Seré yo, seremos nosotros.

Te veo allí tan indefenso en la cama, y no hago otra cosa que adorarte, así cuando me mirabas a través de vidrio del hospital cuando acaba de nacer. La historia se repite. Ahora soy yo quien acaricia tus manos. Reposo mi ojos en ti para acallar los vientos y adormecer la tristeza. Dolor maravilloso es el que une, el que trae la paz.

A ellos, con papiros enmohecidos sobre sus rostros que esconden las letras de sus deseos, de nuestras venturas. A ellos, con sus chamuscadas manos de tanto fregar nuestras capas de piedad, escurriendo de ella los fantasmas de la desdicha. A ellos, que pagan hoy por lo que deberemos mañana. A ellos, nuestros abuelos del alma...

Chaltén

¿Por qué te ocultas de mí? ¿Acaso andas de nuevo fumando y vergüenza da que te vean? Cerro que enmarcas tímidas pinceladas de madera y cemento, que recorres los cielos atrayendo sus ráfagas que acarician los colores de la gente y se agolpa en valles y laderas en vigilia de tu más reciente cría. Capricho de la tierra que danza al ritmo de sus eras, y amontona tu roca en las alturas. Padre de los tiempos que mimas y castigas las generaciones, así como también malcrías y los haces fumadores, y los alejas de mi pálpito y contemplación.
Desnudos posan ante la mirada del cielo que avergonzado de tanta pendiente los tapa con capullos de algodón que van recorriendo su cuerpo, y que caen desvanecidos de licuosa forma ante sus pies.
Caprichoso y rebelde te hizo el Tata, a ti y a tus hermanos menores, que forman El Chaltén, que posan como una gigantesca y filosa dentadura que reluce detrás de una sonrisa bien amplia de algún exiliado santo.
El viento te envuelve con recelo de mi presencia y hace imposible mi ansiosa visita. El tiempo me persigue y cuanto más me atosiga más sopla y más fumas, y ni con un sencillo abrir y cerrar de ojos puedo disfrutarte.
Mi vida está viciada de platónicos desencuentros, y tú eres uno de ellos. Así como el amor me patea duro el corazón, también no poder ser bienvenido por tu escalonada piel. Te imploro, te suplico, déjame ir a tu encuentro. Quiero palparte, sentir tus callosidades en las mías. Desplazarme en ti y mimetizarme en el terreno y amigarme con el viento y el paisaje. Subirte y sentir la placentera fatiga de hacerte mío. Clavar mis plantas en tus arrugas y empujarlas hacia el inmediato pasado y dejarlas palidecer por debajo. Que seas mi camino y mi cama, el patio donde respiro y aprecio los alrededores. Y vivir en ti para sentirme inmenso e imbatible, para sentir la paz de lo inmaterial.
Imagino a las almas de los muertos recorriéndote buscando la altura de los cielos. Tú allí, indicándoles el camino, señalando eternamente el paraíso que el hombre inventó, en el cual cree, al cual apunta tu cumbre.
El tiempo flota para ti, pero se extingue para mí, y me aleja de mi sueño de poder decirte todo esto en persona. No me queda otra que volver, volver para verte más grande y más esplendoroso, y esta vez no existirá tempestad alguna que me impida atraparte. Te arrancaré paso por paso para ser más alto que ti y el mundo tendré a mis pies, y tus hermanos me alabarán y a todos excomulgaré del desprecio que me han hecho, y todo volverá a ser como siempre fue, es, y será, y habré hecho las pases con el cielo.
Si la vida me consagra se lo contaré a mis hijos y hasta quizás mis nietos. Así te llevaré conmigo por siempre, y moriré en el intento de no olvidarte, al igual que mis aventuras, para recorrer el definitivo sendero que marcas hacia mi destino.
Pomposo cerro que fumas... me voy porque me rechazas, pero la distancia es el impulso para volver y así superar tus límites.Prepárate, allí nos vemos

Mañanas

Teníamos unas mañanas de sol
absolutamente hermosas delirantes
Íbamos con el brillo apenas
fresco entre los labios
la piel piensa (bien)
sentir es saber
Árboles de mañanas
entre los brazos audaces
sonrientes tiernos
donde el amor era una
semilla tibia
que es hoj y es luz.

De repente algo no desbrotó del tiempo
pardo azul brillante
no te encuentro
¿Cómo nos desbrotan así del tiempo?
los ojos se entrecierran
el almita se adormece
abrigo sólo la piel que uno se pone
Si el amor es una piedra en el
pecho ¿es amor?
¿el amor es sólo río?
Hoy la mañana
trajo abismos.

Aparecida...

aparecida
entre los restos de un metal desconocido
emanaba luz por la boca y los senos
atrapaba el aire en su mirada

espiralaba el tiempo a cada paso

bailaba para crear el sol.